Certezas e incógnitas en torno a las Fuerzas Armadas de Venezuela

[Especial para Infolatam por Rogelio Núñez] En Venezuela, como en Cuba, el futuro político pasa por las Fuerzas Armadas. Y como en La Habana, en Caracas todos son especulaciones en torno a la unidad o no del ejército en torno al régimen de Hugo Chávez, su compromiso con el ideario chavista y las pugnas y fracciones internas.

Lo primero que hay que estar es prevenido contra los rumores que en regímnes como el chavista, no muy dado a la transperencia informativa, se multiplican con gran profusión.

Certezas sobre las FFAA de Venezuela

En la actual coyuntura, existen algunas certezas casi indudables y muchas incógnitas. La primera certeza es el papel determinante que tendrán las Fuerzas Armadas en todo este proceso abierto con la enfermedad de Hugo Chávez.

Ya el investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano, Carlos Malamud, ha señalado que las fuerzas armadas jugarán un papel decisivo en la transición venezolana.

Como lo dejó expresado en un análisis para Infolatam: “un aspecto menos valorado del resultado electoral de las elecciones regionales venezolanas es la gran presencia de militares, especialmente de militares golpistas que acompañaron a Chávez en su aventura antidemocrática de 1992, entre los candidatos a gobernadores por el bolivarianismo gobernante. De las 20 gobernaciones ganadas por el oficialismo, 11 están en manos militares”.

Malamud destaca “entre ellos destacan los cuatro últimos ex ministros de Defensa (los generales Ramón Carrizales, Jorge García Carneiro, Henry Rangel Silva y Carlos Mata Figueroa). De este modo los militares acumulan un mayor poder en la lucha que se abre por el control del partido y del gobierno en lo que ya comienza a ser el postchavismo. De ahí que la pregunta acerca de qué ha sido de la tradicional izquierda latinoamericana, antimilitarista y anticlerical, sea totalmente pertinente”.

La segunda certeza es que las Fuerzas Armadas venezolanas, debido al proceso de politización al que se han visto sometidas sobre todo desde 1999, no están unidas y presentan profundas diferencias.

Julio Vivas asegura en el Noticiero Digital que según sus “investigaciones las Fuerzas Armadas Nacionales se encuentran divididas. Esto no es un secreto para todos. Existen un 40 por cientos de oficiales de alto mando orientados hacia la visión oficialista, un 20 por ciento orientados y manejados por el pasado , es decir, la oscuridad de la farsa de la unidad y un 40 por ciento tienen una visión institucionalista”.

Sobre esas divisiones es adonde apuntan los movimientos de militares retirados (antichavistas) que denunciaban en un texto la penetración cubana en Venezuela. Es alo que se refería Fernando Ochoa Antich en el diario El Universal: “el manifiesto adquiere una trascendencia muy particular al señalarse en uno de sus puntos un aspecto que preocupa a amplios sectores nacionales: el inaceptable intervencionismo del régimen cubano en nuestro país. Allí se señala que “no es solo la indebida presencia de funcionarios de dicho gobierno en el ejercicio de altos cargos en el Estado venezolano, sino el rumor, no desmentido por el gobierno nacional, de la existencia de unidades militares cubanas en nuestro territorio”. Es tal ese intervencionismo que dichos oficiales retirados señalan que “la escogencia de Nicolás Maduro, como candidato del PSUV, se realizó por presiones personales de los hermanos Castro sobre Hugo Chávez que buscan garantizar, de esa manera, el apoyo económico a la revolución cubana”.

Los chavistas

Fuera de estas afirmaciones el resto son solo especulaciones.

Está claro que existe un núcleo duro chavista dentro de las Fuerzas Armadas que en esta coyuntura está representado por el flamante Ministro de Defensa, almirante Diego Molero Bellavia, quien maneja con soltura y asiduidad un discurso poco institucional, muy chavista e ideologizado: ”todo miembro de la Fuerza Armada debe ser un verdadero revolucionario. Si en estas filas hay alguien que no piense, que no sienta en lo más profundo de su ser esta vocación de servicio al pueblo y a la Patria, los invito a buscar otro camino que no sean los senderos de esta Armada netamente revolucionaria, totalmente socialista y decididamente antiimperialista”.

Para el Almirante “uno llega a estos cargos no para ser servido ni adulado, ni convertirse en faraón. Se llega para servir, para servirle al pueblo, para servirle a la revolución, para servirle a una patria que demanda de nosotros más y mas compromiso”.

Su compromiso con el régimen es total como se vio al orar por la salud del presidente Hugo Chávez: “Mi comandante en jefe necesitamos de su liderazgo y de sus desinteresadas gestiones para consolidar el socialismo y hacer de nuestra revolución el sistema de vida de los que amamos la libertad … sin Revolución o Socialismo no hay libertad, el capitalismo es esclavitud y más nunca volverá a Venezuela”.

Este caso de militar ideologizado y comprometido con el régimen no es una excepción.

Basta recordar las palabras del general Rangel Silva en 2010 quien dijo que el ejército no aceptaría una victoria de la oposición en las elecciones presidenciales de Venezuela de 2012 pues para este general, el ejército venezolano “no tiene lealtades a medias sino completas hacia un pueblo, un proyecto de vida y un Comandante en Jefe. Nos casamos con este proyecto de país… Un hipotético gobierno de la oposición a partir de 2012 sería vender el país, eso no lo va a aceptar la Fuerza Armada y el pueblo menos… y un intento por desmantelar al sector castrense. Habría una reacción tanto de los uniformados como del pueblo, que sentiría que le quitan algo”.

Para la presidenta de la Asociación Civil Control Ciudadano para la Seguridad y la Defensa, Rocío San Miguel, nombrar a Henry Rangel Silva, como ministro de la Defensa en enero de 2012 “era un guión previsible, especialmente porque es uno de los mas leales y cercanos colaboradores del presidente Chávez en el proceso de cubanización, politización y partidización de la Fuerza Armada Nacional, FAN”.

Rangel fue Ministro de Defensa hasta que el año pasado decidió concurrir a las elecciones a gobernador, convirtiéndose en gobernador de Trujillo.

Los cabellistas

La Promoción de Diosdado Cabello es la que está en estos momento mejor situada en las Fuerzas Armadas.

El 7 de julio de 1987 egresaron 216 oficiales de la Academia Militar de Venezuela en la Promoción “Tomás Montilla Padrón”. Este grupo de oficiales de 97 oficiales activos divididos en 36 generales de brigada -recién ascendidos el pasado julio- y 61 coroneles, son la principal influencia dentro de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

De los últimos 42 ascensos oficializados por el presidente Hugo Chávez, 36 fueron compañeros de promoción de Diosdado Cabello que se convirtió, según Patricia Poleo, en la promoción mas comprometida en los hechos de 1992 (el golpe de Estadode Hugo Chávez contra Carlos Andrés Pérez), cuyos integrantes para el momento del 4F eran apenas tenientes, liderados por Diosdado Cabello, quien era el segundo en el cuadro de honor.

En palabras de Luis Párraga: “pese a que el presidente Hugo Chávez, egresó en 1975, no es precisamente su promoción la que más poder tiene en el Gobierno. Es la de 1987, egresada 12 años después, “general de brigada Tomás Montilla”, la que se extiende y controla todo”.

Institucionalistas pero no tanto

Luego están los presuntamente institucionalistas, donde se puede encontrar una gran variedad que va más allá de una rígida y quizá tópica división entre institucionalistas, chavistas y pragmáticos.

Algunos aparentemente cumplen muy bien ese perfil institucional. Es el caso de Wilmer Barrientos, jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO) y jefe del Plan República, a quien señalan como pragmático, a medio camino entre los institucionalistas y los chavistas.

Sin embargo, sus declaraciones son de una inmaculada pulcritud institucionalista: “la fuerza armada no tiene una formación política, ella se apega al Art. 328 y no está politizada seguimos es la política de Estado, la social pero no estamos del lado de ningún partido”.

Barrientos lo que sí defiende es la labor social que lleva a cabo el ejército tarea que desde 1999 fue impulsada y profundizada por el propio régimen: “no son tiempos de refutar la función de las FANB … Estamos en la calle con el pueblo llevando alimentos”.

Incluso tiende puentes hacia la oposición con algún discurso sensiblero: “dejemos un momento al lado el odio y de verdad levantemos la bandera del amor, es la única fuerza que construye”.

Hay otros que pasan también por ser institucionalistas, como el general Clíver Alcalá Cordones, pero que sin embargo sus discurso muestran lo contrario. Para este Comandante General del Ejército las FFAA tienen “12.400 compatriotras, socialistas, revolucionarios, antiimperialistas, chavistas … Estamos orgullosos de pertenecer a una Fuerza Armada Nacional Bolivariana moralizada, siempre en defensa de su soberanía, que dejó de ser instrumento de la oligarquía y de un imperio para ser hoy parte de una revolución del pueblo”.

En definitiva, Venezuela se acerca, parece, a un escenario sin Hugo Chávez en el que el ejército jugará un rol trascendental, pero es un ejército ideologizado, y fraccionado con la líneas divisorias poco claras y muy cambiantes. Es posible que los discursos digan una cosa y el pensamiento de los protagonistas otras muy distintas.

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