América Latina en la crisis económica global: desaceleración del crecimiento pero buenos fundamentals macroeconómicos y financieros

[Ensaio de Carlos Quenan – Vice-Presidente para a América Latina do Institut des Amériques, Paris – em exclusivo para a Casa da América Latina]

En un contexto internacional caracterizado por la persistencia de la crisis global que se traduce en un marcado debilitamiento del crecimiento en los principales centros de la economía mundial y en una elevada incertidumbre, América Latina y el Caribe sigue siendo una de las regiones más robustas del planeta.

Ricos en recursos naturales renovables y no renovables, los países de la región –particularmente los de América del Sur- han beneficiado desde el comienzo de los años 2000 de la evolución favorable de los precios de las materias primas exportadas gracias al aumento de importaciones de China. Tomando en cuenta las lecciones derivadas de las crisis sufridas en los años 1980 y 1990, la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños ha reducido su vulnerabilidad financiera, lo que les permite hacer frente en mejores condiciones a choques externos desfavorables.

La mejora de los fundamentals durante el período de crecimiento sostenido 2003-2008 (4,5% de crecimiento promedio anual) explica la buena resistencia de la región frente a la crisis internacional (sólo México, muy ligado al ciclo de los Estados Unidos, tuvo una fuerte recesión en 2009).

La fuerte recuperación que intervino en 2010 continuó durante el primer semestre de 2011 y generó riesgo de sobrecalentamiento de las economías y presiones inflacionarias. Pero la situación cambió a partir del segundo semestre de 2011. En un marco de incremento de la aversión al riesgo y de debilitamiento del crecimiento mundial provocados por la agravación de la crisis europea, las economías latinoamericanas experimentaron signos de desaceleración confirmados en 2012.

El crecimiento global de la región se ha debilitado significativamente durante el año en curso. Pocos países (Chile, México, Venezuela) tendrán un crecimiento superior al de 2011. Argentina y Brasil han desacelerado fuertemente a pesar de las  medidas implementadas por las autoridades con el objetivo de relanzar la actividad. No obstante, si la demanda y los precios de los productos primarios exportados por la región se sitúan en niveles relativamente elevados y  la mayor parte de los países latinoamericanos aplican políticas orientadas a sostener el dinamismo de la demanda doméstica, la región debería alcanzar un crecimiento honorable en 2013.

En una situación de gran diversidad en materia de trayectorias nacionales y de orientaciones de política económica, la región deberá tratar de minimizar los efectos de la evolución de un escenario internacional que puede generar riegos crecientes a corto plazo sin dejar de perseverar en los esfuerzos para enfrentar los obstáculos estructurales que frenan su desarrollo, principalmente las conocidas deficiencias en el plano de la productividad, de la innovación y de la modernización de las infraestructuras y los bajos niveles de las tasas de inversión y de ahorro domésticos.

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